Cervezas tipo Lambic

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Origen de la cerveza Lambic

La cerveza Lambic es uno de los estilos de cerveza más antiguos que existen (los primeros datos del estilo datan de hace 400 años, en el siglo XVII). Encuentra su origen en Bélgica, concretamente en los alrededores de Bruselas, ya que es en esta zona (concretamente en el valle del Senne) donde se dan las características adecuadas para su elaboración. Se cree que el origen de la palabra está relacionada con la palabra francesa “alembic” (o alambique), artilugio donde se destilaban las bebidas (el sabor de las cervezas lámbicas hacía pensar a la población que se trataba de bebidas destiladas y no fermentadas). 

Forma parte de las denominadas cervezas de fermentación espontánea, aquellas en las que sólo intervienen levaduras presentes en el ambiente y no añadidas. Esta característica hace que la fermentación de las mismas pueda durar incluso años, y que tengan uno de los sabores más característicos dentro de las bebidas alcohólicas que existen.

Cerveza Lambic: características

La principal característica de la cerveza Lambic es su sabor ácido. En muchas ocasiones, sobre todo en las más vendidas, se les añade azúcar para compensar dicha acidez. El aroma, al contrario que el resto de cervezas, suelen conseguirlo gracias a la adición de frutas (como pueden ser la frambuesa o el melocotón) a los tanques de fermentación. De esta forma, se consigue una fermentación gracias a los azúcares de la fruta y la descomposición de la misma. El resto de ingredientes suelen ser trigo, cebada y lúpulo viejo (ingrediente que no se usa en este caso para dar aroma, sino para mejorar la conservación del producto). 

En general, fermentan durante un mínimo de seis meses, aunque lo habitual es que las cervezas lámbicas lo hagan durante uno o dos años. La primera fermentación tiene lugar en abierto en tanques característicos para el estilo (de 25 a 30 cm de profundidad), normalmente rectangulares para que el líquido esté en contacto con el ambiente. Suele hacerse en abierto porque esta primera fermentación produce altos niveles de CO2 y hay riesgo de explosión. Tras esta primera fermentación, se utilizan barricas de madera para su envejecimiento.